los Saurópodos
Saurópodos

A mediados del Jurásico los saurópodos se habían dividido en dos grandes ramas principales, que son las Macronaria y Diplodocomorpha. Ambas tenían largos cuellos para alcanzar la vegetación alta, pero se diferenciaban en la forma del cuerpo y su comportamiento alimenticio. La rama Macronaria incluye, como sus representantes más evolucionados, a los Brachiosaurios, que tenían unas patas delanteras más largas que las traseras, una cabeza relativamente globosa, dientes fuertes, cola corta y era capaz de levantarse sobre sus patas traseras para buscar árboles; florecieron desde mediados del Jurásico a mediados del Cretácico. Otro miembro conocido era el Camarasaurius, llamado así por las numerosas cavidades que tenía su cráneo.
Los diplodocomorfos tenían las patas traseras más largas que las delanteras, cola larga, cuerpo esbelto y cabeza pequeña y alargada con pocos dientes. A este grupo pertenece la familia de los diplodócidos (reptiles de doble viga), que incluye al Diplodocus, Apatosaurus y Seismosaurus.
Brachiosaurus

Apatosaurus (= Brontosaurus)

Diplodocus

La última parte del Jurásico fue la edad de oro para los saurópodos, y cuando aparecieron las formas gigantestas, fueron los animales más grandes que jamás pisaron la Tierra. Los Apatosaurus, Mamenchisaurus, Brachiosaurus, Supersaurus, Ultrasaurus y Seismosaurus podían llegar a los 40 m de longitud y las 30 o 50 toneladas de peso.
Seismosaurus

Mamenchisaurus

Existe cierta incertidumbre sobre las relaciones entre los diferentes grupos de saurópodos. Los que vivieron durante finales del Jurásico y Cretácico, los más evolucionados, tenían vértebras huecas para aligerar el peso del animal, algo que no tenían los que vivieron durante mediados del Jurásico, que las tenían sólidas.
Mientras la mayoría de los saurópodos desaparecieron a finales del Jurásico durante la extinción que hubo, algunos, como los Braquiosaurios, sobrevivieron y florecieron durante el Cretácico. A medidos del mismo también declinaron, quizás debido a un cambio climático que modificó la vegetación o por la competición que supuso la aparición de los ornitisquios.
Durante finales del Cretácico una nueva familia de saurópodos apareció, los Titanosauridos, de los que se han encontrado restos en todo el mundo excepto en Asia-América. A pesar de su nombre eran pequeños en comparación con las formas anteriores, median unos 12 m y tenían una apariencia bastante uniforme. Esta fue la época del máximo esplendor de los ornitisquios y de sus formas armadas. Pero también existieron formas gigantestas en este grupo, como el Antartosaurus, conocido en Sudámerica y que llegaba a las 50 toneladas y los 30 m de longitud. Es también conocido el Argentinosaurus, que llegaba a los 40 m de longitud.
Argentinosaurus
A principios del Jurásico aparecieron los primeros verdaderos saurópodos, los vulcanodóntidos, aunque el registro fósil de saurópodos de esta época es bastante incompleto. A mediados del Jurásico aparecen ya diferentes familias, como los braquisaurios, sunosaurioos y cetiosaurios que, dependiendo de las especies, podían medir entre 8 y 21 m de longitud y alcanzar las 30 toneladas.
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A mediados del Jurásico los saurópodos se habían dividido en dos grandes ramas principales, que son las Macronaria y Diplodocomorpha. Ambas tenían largos cuellos para alcanzar la vegetación alta, pero se diferenciaban en la forma del cuerpo y su comportamiento alimenticio. La rama Macronaria incluye, como sus representantes más evolucionados, a los Brachiosaurios, que tenían unas patas delanteras más largas que las traseras, una cabeza relativamente globosa, dientes fuertes, cola corta y era capaz de levantarse sobre sus patas traseras para buscar árboles; florecieron desde mediados del Jurásico a mediados del Cretácico. Otro miembro conocido era el Camarasaurius, llamado así por las numerosas cavidades que tenía su cráneo.
Los diplodocomorfos tenían las patas traseras más largas que las delanteras, cola larga, cuerpo esbelto y cabeza pequeña y alargada con pocos dientes. A este grupo pertenece la familia de los diplodócidos (reptiles de doble viga), que incluye al Diplodocus, Apatosaurus y Seismosaurus.
Brachiosaurus

Apatosaurus (= Brontosaurus)

Diplodocus

La última parte del Jurásico fue la edad de oro para los saurópodos, y cuando aparecieron las formas gigantestas, fueron los animales más grandes que jamás pisaron la Tierra. Los Apatosaurus, Mamenchisaurus, Brachiosaurus, Supersaurus, Ultrasaurus y Seismosaurus podían llegar a los 40 m de longitud y las 30 o 50 toneladas de peso.
Seismosaurus

Mamenchisaurus
Existe cierta incertidumbre sobre las relaciones entre los diferentes grupos de saurópodos. Los que vivieron durante finales del Jurásico y Cretácico, los más evolucionados, tenían vértebras huecas para aligerar el peso del animal, algo que no tenían los que vivieron durante mediados del Jurásico, que las tenían sólidas.
Mientras la mayoría de los saurópodos desaparecieron a finales del Jurásico durante la extinción que hubo, algunos, como los Braquiosaurios, sobrevivieron y florecieron durante el Cretácico. A medidos del mismo también declinaron, quizás debido a un cambio climático que modificó la vegetación o por la competición que supuso la aparición de los ornitisquios.
Durante finales del Cretácico una nueva familia de saurópodos apareció, los Titanosauridos, de los que se han encontrado restos en todo el mundo excepto en Asia-América. A pesar de su nombre eran pequeños en comparación con las formas anteriores, median unos 12 m y tenían una apariencia bastante uniforme. Esta fue la época del máximo esplendor de los ornitisquios y de sus formas armadas. Pero también existieron formas gigantestas en este grupo, como el Antartosaurus, conocido en Sudámerica y que llegaba a las 50 toneladas y los 30 m de longitud. Es también conocido el Argentinosaurus, que llegaba a los 40 m de longitud.
Argentinosaurus

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